Para que ocurra un embarazo, el esperma necesita encontrarse con un óvulo. El embarazo comienza oficialmente cuando un óvulo fecundado se implanta en el revestimiento del útero. Toma hasta 2-3 semanas después de tener sexo para que ocurra un embarazo. ¿Cómo quedan embarazadas las personas?
El embarazo es un proceso bastante complicado que tiene varios pasos. Todo comienza con espermatozoides y un óvulo.
Los espermatozoides son células microscópicas que se producen en los testículos. El esperma se mezcla con otros fluidos para formar el semen, que sale del pene durante la eyaculación. Millones y millones de espermatozoides salen cada vez que hay eyaculación, pero solo se necesita que 1 espermatozoide se encuentre con un óvulo para que se produzca un embarazo.
Los óvulos se alojan en los ovarios, y las hormonas que controlan el ciclo menstrual hacen que algunos óvulos maduren cada mes. Cuando el óvulo está maduro, significa que está preparado para ser fecundado por un espermatozoide. Estas hormonas también hacen que el revestimiento del útero se ponga grueso y esponjoso, lo que prepara al cuerpo para el embarazo.
Aproximadamente en la mitad del ciclo menstrual, un óvulo maduro sale del ovario —esto se llama “ovulación”— y viaja a través de la trompa de Falopio hacia el útero.
El óvulo permanece allí durante unas 12 a 24 horas, moviéndose lentamente por la trompa de Falopio por si hay algún espermatozoide en los alrededores.
Si entra semen en la vagina, los espermatozoides nadan a través del cuello uterino y el útero hasta entrar a las trompas de Falopio en busca de un óvulo. Tienen hasta 6 días para encontrar un óvulo antes de morir.
Cuando un espermatozoide se une a un óvulo, se llama fecundación. Pero la fecundación no sucede de inmediato. Como el esperma puede permanecer en el útero y las trompas de Falopio hasta 6 días después de haber tenido sexo, pueden pasar hasta 6 días entre la relación sexual y la fecundación.
Si un espermatozoide se une a un óvulo, el óvulo fecundado se desplaza por la trompa de Falopio hasta el útero. Luego, comienza a dividirse cada vez en más y más células, y forma una bola a medida que crece. Esta bola de células (llamada “blastocisto”) llega al útero entre 3 y 4 días después de la fecundación.
Esta bola de células flota en el útero durante otros 2 o 3 días. Si se adhiere al revestimiento del útero, esto se denomina “implantación”, y es cuando comienza oficialmente el embarazo.
La implantación suele comenzar alrededor de 6 días después de la fecundación y tarda de 3 a 4 días en completarse. El embrión se desarrolla a partir de las células dentro de la bola, y la placenta se desarrolla a partir de las células en la parte externa de la bola.
Cuando un óvulo fecundado se implanta en el útero, libera hormonas de embarazo que evitan que el revestimiento del útero se desprenda; por eso las personas no tienen periodos menstruales durante el embarazo. Si el óvulo no se encuentra con un espermatozoide, o si un óvulo fecundado no se implanta en el útero, el grueso revestimiento del útero no es necesario y se desprende del cuerpo durante el periodo menstrual. Hasta la mitad de los óvulos fecundados no llega a implantarse naturalmente en el útero, y son expulsados del cuerpo durante el periodo menstrual.
Se denomina embarazo, gestación, preñez o gravidez al
periodo que transcurre desde la implantación del óvulo fecundado en el útero
hasta el momento del parto.
A partir de que el óvulo es fecundado se producen cambios en
el cuerpo de la mujer, tanto fisiológicos como metabólicos, destinados a
proteger, nutrir y proporcionar todo lo necesario para el desarrollo adecuado
del feto.
Durante el embarazo se ponen en marcha complejos procesos
hormonales que afectan a casi la totalidad de los órganos del cuerpo de la
mujer provocando lo que conocemos como síntomas de Embarazo.
El primer síntoma es la amenorrea o ausencia de la menstruación,
pero pueden presentarse también otras señales de embarazo como
hipersensibilidad en los pechos, mareos, náuseas, vómitos, malestar y
cansancio.
En el embarazo humano la gestación suele ser única, sin
embargo pueden producirse embarazos múltiples. Dependiendo del número de óvulos
fecundados y el momento en que se produce la división del cigoto, hay
diferentes tipos de gemelos: gemelos univitelinos, bivitelinos, embarazo
gemelar triple, cuádruple, quíntuple, etc.
DURACIÓN DEL EMBARAZO
La duración aproximada de un embarazo es de 280 días. Son 40
semanas desde el primer día de la última menstruación o 38 semanas
(aproximadamente nueve meses) desde el momento de la fecundación.
Se considera un embarazo a término aquel que trascurre entre
la semana 37 (259 días cumplidos) y la semana 42 de gestación (294 días
cumplidos).
Un embarazo de menos de 37 semanas se considera pre-término,
mientras que uno de más de 42 semanas se considera post-término.
Existe una fórmula para conocer la fecha probable de parto,
conocida como Regla de Nagele, que consiste en restarle tres meses y añadirle
siete días a la fecha (el primer día) de la última menstruación.
El embarazo se divide en trimestres. El primer trimestre
abarca hasta la semana 14 de embarazo (12 semanas de gestación), el segundo
trimestre de la semana 14 a la semana 28 de embarazo y el tercer trimestre
desde la semana 28 a la semana hasta el nacimiento.
El período embrionario se extiende desde la implantación del cigoto en las paredes del útero hasta la décima semana de gestación, cuando se han completado las estructuras principales y pasa a considerarse feto.
ETAPAS DEL EMBARAZO MES A MES
CAMBIOS DE LA MUJER EN EL EMBARAZO
El aumento de peso en el embarazo es de 12 kilos de media.
Está provocado principalmente por el peso del bebé, la placenta y el líquido
amniótico, así como también por el aumento del tamaño del útero, de las mamas y
del líquido extra celular.
Además de los cambios físicos más obvios como es el aumento
de peso y el crecimiento de la tripa, hay otros menos visibles responsables en
gran medida de las molestias más frecuentes en el embarazo como el edema, el
dolor de espalda, los cambios en la piel y el estreñimiento.
Se producen modificaciones a nivel hormonal, pero también a
nivel respiratorio, hormonal, digestivo, circulatorio, renal, óseo y nervioso.
El volumen sanguíneo de la embarazada se incrementa entre un
50 y un 80 por ciento para satisfacer las necesidades de crecimiento del bebé,
propiciando la dilatación de los vasos sanguíneos, la aparición de varices, las
palpitaciones y la taquicardia.
A medida que el útero va aumentando de tamaño, los órganos
internos se desplazan ligeramente de su posición. A su vez, se producen cambios
posturales del esqueleto que se adapta al embarazo y se prepara para el parto.